“ Para
mi, cada que aprieto el disparador y me coloco delante de la cámara
fotográfica, a oscuras o en penumbra, es un acto perfomance, a pesar de estar
sola, no lo estoy, está la cámara que es fiel testigo de lo que está pasando,
no se pierde nada, me entiende y le gusto y ella me lo agradece con las notas
que toma, me siento respetada, no me da vergüenza, es un trampolín.
Lo que yo
hago no son fotos, son perfomances y la cámara se encarga de recoger lo que ve,
simplemente.
Yo me
pinto con luz, saco mi alma a pasear.
Me siento
como un animal femenino y feminista.
Con la
luz me acaricio y descubro a la vez sensaciones y emociones que hasta ese
momento desconocía, siento placer físico, sexual, sensual.
Me atrevo
a todo lo que siento, que no es poco.
Me quito
la máscara de pasear por la calle y la de pasear por casa, el resultado en
soporte fotográfico es el fiel reflejo de mi alma, que voy descubriendo.”
María.Seco
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