Volvió a casa, se vistió muy sexy, con minifalda y regresó al bar, nadie le hizo ni caso.
LA SEGUNDA VEZ me gustó la idea del burka y transformé un traje hecho en India, en un burka.
Solo tenía que abrir una ventana en el velo. Compré encaje, lo llevé a la modista, me hizo la ventana, quedó fatal.
Tuve que arreglarlo yo misma a mano.
LA TERCERA VEZ fuí a una inauguración vestida con el burka.
Dentro de la galería me levanté el velo, fumé y tomé una copa de vino.
Me reconocieron y se hicieron fotos conmigo.
LA CUARTA VEZ en la universidad.
LA QUINTA VEZ fue un dia por casualidad, tenía encendido el televisor y de pronto ví a los capuchinos desfilando, una luz se encendió y pensé en desfilar vestida con burka al lado de los capuchinos.
Dicho y hecho.
Esa misma tarde estaba de camino hacia la siguiente procesión de semana santa, que por cierto era en el casco viejo de bilbao.
1 comentario:
Es una pasada ver como se confrontan las miradas... quien esta obligado? donde empieza la tradición y donde la obligación? es muy facil mirarlo desde la barrera y opinar. gracias, Maria por mojarte.
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